Escrito por
La Redacción.
diciembre 08, 2015
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En la foto, El gobierno de Nicolás Maduro tendrá que negociar con los
opositores, como, por ejemplo, con el excandidato presidencial y gobernador
del estado Miranda, Henrique Capriles, quien se observa en la foto
mientras este lunes ofrece una conferencia de prensa acompañado de varios
de los diputados electos el domingo.
Caracas,
Venezuela.- La victoria
de la oposición venezolana en las parlamentarias supone no solo la
redistribución de las fuerzas de poder de un país que estuvo bajo el influjo
chavista por más de 15 años, sino además una herida en el ala del proyecto
socialista, para quien la jornada quedará como el día que perdió el chavismo.
Esta es la primera vez que la llamada “revolución
bolivariana” pierde, no solo una parlamentarias sino, una elección de
liderazgos desde que asumió el poder en 1999 el presidente Hugo Chávez,
fallecido en 2013, que solo había perdido un referendo para modificar la
Constitución en 2007.
A la espera de que se confirmen oficialmente las
cifras que maneja la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD),
que asegura haber logrado 112 de los 167 escaños de la unicameral Asamblea
Nacional (AN), esa supermayoría le daría por primera vez en dos décadas a la
disidencia el control total de uno de los poderes públicos del país.
Si bien el Legislativo no es el poder más importante,
sí tiene cualidades importantísimas para el sistema democrático venezolano y de
ahí que sea entendido como la piedra angular de la democracia.
La mirada está puesta sobre el chavismo, que comienza
ahora un proceso de “revisión” luego interpretar la derrota como un claro
mensaje de “castigo” contra las políticas del Gobierno de Nicolás Maduro,
principalmente por el deterioro económico que experimenta el país con las
mayores reservas comprobadas de petróleo del mundo.
El Gobierno venezolano, sin embargo, no tiene “mea
culpa”, e insiste en que el resultado de la jornada, que dejó al chavismo con
menos de un tercio de los escaños del Parlamento que siempre dirigió, es
responsabilidad de una crisis que no ocasionó el Ejecutivo sino la empresa
privada para inculparlo.
Por su parte, la oposición, al tope en la escalas del
poder del Parlamento, tiene un abanico de posibilidades que permiten dictar
leyes, decretos, reformar la Constitución y promover cambios en la estructura
del Estado, algo que dependerá de cual amplia sea finalmente esa mayoría.
Además, la oposición podrá finalmente hacerse un
espacio en el poder luego de intentarlo por 15 formas distintas.
2016, A LA MITAD DEL MANDATO DE MADURO
El escenario se da en un momento particular, porque es
en 2016 cuando Maduro cumplirá la mitad de su período presidencial, el tiempo
establecido en la Constitución para que los venezolanos puedan solicitar un
referendo para revocar su mandato.
Todo esto ocurre cuando Venezuela se aproxima a cerrar
su peor año de los últimos 15 años, que concluirá con la inflación más
escandalosa de la historia de la revolución bolivariana, pronosticada para el
cierre de 2015 por encima el 85 %, después de haber cerrado 2014, el segundo
año de Gobierno de Maduro, en un 68,5 %, y 2013 en un 58 %.
Con todo esto, Maduro se aproxima a su tercer año de
Gobierno desde que Chávez le eligió para continuar su legado.
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