Escrito por
La Redacción.
diciembre 09, 2015
-
0
Comentarios
Casos de Ana Isa de la Rosa Vargas, en el Capotillo y Jean Carlos, en La
Ciénaga, confirman la versión de que cuando se quiere se puede.
SANTO DOMINGO.- Hace alrededor de noventa días que
ir a la parte atrás de la casa número 121 del ensanche Capotillo y pararse en
la puerta de la casucha de María Isabel Vargas, era encontrarse con un cuadro
desgarrador, pues postrada en una destartalada camita estaba su hija Ana Isa de
la Rosa Vargas, de 19 años, quien aún no atraviesa el proceso de pubertad, no
camina, ni habla y mientras crecía perdió su dentadura. Esto es fruto de una degeneración congénita cuyas
causas nunca se han determinado.
Grissell Sánchez, una emprendedora y solidaria mediana
empresaria que hace del solidario su mayor y mejor don, se encontró con este
caso mientras realiza una serie de actividades sociales en la zona norte de la
capital y asume el caso de Ana Isa de la Rosa Vargas como suyo.
Sánchez quien se define como una ciudadana interesada
por el bienestar común, dijo que cuando vio a Ana Isa por primera vez,
enfrentaba una desnutrición crónica, tenía llagas en la espalda y no recibía
atención médica.
Además de su madre, la joven quien reside junto a un
hermano menor y su padrastro, en una pequeña habitación que comparten sala,
cocina y baño. El techo de zinc, las paredes de madera corroída por el tiempo,
o el mal tiempo, y el piso de cemento gris también carcomido.
Un habita en extrema pobreza, alimentación deprimente,
llevó a Grissell Sánchez a dar a conocer
el caso a la opinión pública, como forma de alertar a las autoridades sobre la
urgencia de ayudar a esta niña.
Llegó la mano amiga
“¡Manos a la obra!” es el grito de guerra del
presidente Danilo Medina cuando de trabajar a favor de una causa se trata.
“¡Manos a la obra!” fue el grito de guerra del Plan de Asistencia Social de la
Presidencia de la República, de la Junta Central Electoral, de SOS Ayuda, de
Grissell Sánchez y de Alexandra Fernández, esposa del artista urbano Mozart La
Para, al ponerse de acuerdo para que Ana Isa de la Rosa Vargas, su madre, su
padrasto, su hermanito y demás, pasen esta navidad en familia y en mejores condiciones
de vida.
Al dar la voz de alerta, Grisell Sánchez esperaba que
el Gobierno o algún empresario pudieran reestructurarle su casita y ponerla a
vivir en buenas condiciones, porque Ana Isa escucha, se pone alegre cuando ve
su comida, pero el área física donde está era realmente terrible.
Gracias a la excelente coordinación que encaminó la
señora Sánchez, la casucha fue remodelada, sus paredes mejoradas, se le instaló
un nuevo techo de zinc, se reconstruyó el piso y, gracias al Plan de Asistencia
Social de la Presidencia, llegó un camión con electrodomésticos y enseres del
hogar, además de una asignación fija mensual de raciones alimenticias para que la
comida no falte en ese hogar.
La Junta Central Electoral dotó a Ana Isa de la Rosa Vargas de acta de nacimiento
y Cédula de Identidad y Electoral, además de que Alexandra Fernández y Grissell
Sánchez estarán siempre atentas a la salud de la beneficiaria para que la
asistencia médica y los medicamentos estén al día.
De casa de Ana Isa a casa de Jean
Carlos
Tras dejar atrás el caso de Ana Isa de la Rosa Vargas,
el grupo partió en caravana desde el ensanche Capotillo hacia La Ciénaga.
En silla de ruedas, también en una muy humilde
vivienda y sin saber de qué sufre, está postrado Jean Carlos.
Allí nos cuentan una historia parecida y se produce
una solución similar.
Jean Carlos y los suyos quedan con electrodomésticos y
enseres del hogar, alimentación permanente y asistencia médica fija.
Cuando se quiere, se puede
La urgencia que tienen nuestros sectores marginados de
que el Gobierno o algún organismo nacional o internacional les auxilie, queda
de manifiesto cada vez que se llega a esos lugares y se observa la pobreza
extrema y las estrechas condiciones de vida de su gente.
Pero, cuando uno ve que con un esfuerzo coordinado
cualquier familia comienzan a ver algún cambio, queda claramente demostrado que
cuando se quiere, se puede.




Social Buttons