Escrito por
La Redacción.
diciembre 27, 2015
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SANTO DOMINGO.- A través de 216 parroquias, la
Pastoral Social de la Arquidiócesis de Santo Domingo a diario lleva alimentos a
miles de personas, construye viviendas a familias en extrema pobreza y atiende
ancianos, a enfermos y a huérfanos.
Esta jurisdicción católica abarca las provincias de
Monte Plata, Santo Domingo y el Distrito Nacional, donde habitan 3.4 millones
de personas y está bajo la responsabilidad del cardenal Nicolás de Jesús López
Rodríguez, mientras que el a padre Domingo Legua Rudilla es vicario episcopal de
la Pastoral Social.
Para realizar su labor cada parroquia cuenta con un
equipo que se encarga de censar a los enfermos, los más pobres, los
drogadictos, haitianos, ancianos y huérfanos. También se atienden solicitudes
que llegan directo a la arquidiócesis.
Banco de Alimentos
Uno de los pilares del brazo social de la Iglesia es
la alimentación para lo cual creó el “Banco de Alimentos”, que es un programa a
través del cual se recaudan alimentos próximo a su vencimiento en los grandes
comercios, los cuales son ordenados y luego distribuidos. La Iglesia también
tiene alianza con Cross International que aporta raciones.
El padre Legua apunta que en este año se han donado
3,400,000 raciones de alimentos crudos. De estas 900,000 provinieron del banco
y las demás han llegado por Cross. “Tenemos mucha gente pasando necesidades;
somos un país pobre”, señala Legua, tras indicar que gracias al programa
alimentan alrededor de 2,500 personas al día.
Explica que los alimentos se entregan a instituciones
benéficas como los ancianatos de la carretera Sánchez, en Mata de Palma, Guerra
y otro en Boca Chica. También en las escuela-hogar de Doña Chucha, Rosa Duarte,
Rayito de Sol y otras, incluyendo algunas iglesias evangélicas.
Viviendas
Este año la Iglesia ha levantado 15 viviendas en
comunidades rurales de Monte Plata como Los Guineos, Piedra Azul, la Cuchilla,
Chirino y otras.
“Son comunidades lejos de todo, donde casi no va
nadie… por eso la iglesia va donde nadie llega para ayudar”, manifiesta.
Para levantar esas viviendas se invirtieron dos
millones de pesos obtenidos a través de “la colecta del pobre”, que se realiza
el quinto domingo de Cuaresma en cada parroquia. Legua explica que se procura
que los beneficiarios sean familias con niños, ancianos o discapacitados.
Salud
La Arquidiócesis de Santo Domingo cuenta con 117
dispensarios que regentea junto al Ministerio de Salud Pública. Están ubicados
en zonas marginales y ofrecen las principales consultas médicas para lo cual se
cobra una cuota muy baja como forma de garantizar su operación, no el
enriquecimiento de quienes los administran, señala Legua.
Detalla que normalmente alrededor de los dispensarios
hay boticas populares para garantizar medicamentos a bajo costo y que
ocasionalmente se hacen donaciones que llegan desde Estados Unidos.
Legua sostiene que ha sido muy favorable la alianza
con Salud Pública, que proporciona el personal médico; y explica que la Iglesia
administra y vigila que no se pierdan los insumos, la puntualidad de los
doctores y que la ayuda llegue a quienes de verdad la necesitan.
Ancianos
La atención de los ancianos es otra preocupación de la
Iglesia ante el abandono, falta de respeto y maltrato que sufren, incluso, de
parte de los familiares, indica Legua.
El sacerdote lamenta que el dominicano se esté
poniendo insensible, lo cual atribuye a la pérdida de valores, bajos salarios y
necesidades insatisfechas. No obstante cree que existen aún redes fuertes de
solidaridad.
“Hace 30 años en República Dominicana tener un anciano
en casa era una bendición de Dios, ahora es un estorbo”, expresa con pesar al
abogar por un cambio de mentalidad hacia los envejecientes.
El sacerdote Legua indica que en el país hay muchos
ancianos abandonados y pocas instituciones para acogerlos. En los asilos que
administra la Arquidiócesis hay cerca de 500.
Pastoral de la Calle
Una de las novedades de la Iglesia es que cada viernes
en la noche en el Colegio San Pedro, del barrio capitalino de Villa Consuelo,
se prepara una cena para indigentes, borrachos, drogadictos y enfermos
mentales. Voluntarios, entre ellos estudiantes, cooperan en esa labor.
“Hombre”
Para marzo del 2016 la arquidiócesis empezará el
proyecto “Hombre” para tratar a drogodependientes en tres fases:
desintoxicación y acogida; acompañamiento y reinserción laboral.
Legua explica que este programa ha sido exitoso en
España, México, Nicaragua y Colombia y confió con que suceda igual en el país,
donde la cantidad de adictos ha ido aumentando y no se sabe qué hacer con
ellos.
El sacerdote indica que se contará con psiquiatras,
psicólogos y terapeutas a los fines de que traten al adicto desde las causas
que le llevaron a caer en las drogas.
“Una persona que se droga, si no ha solucionado las causas que lo llevaron a las drogas, no hemos hecho nada y va seguir drogándose”.
Política social
Al ser cuestionado sobre la política social del
Estado, Legua reconoce que ha habido avances sobre todo en los programas de
asistencia que ejecuta la Vicepresidencia de la República, pero entiende se
requiere un mayor esfuerzo para atender a tantos dominicanos necesitados.
Entiende que si el dinero que se pierde por la
corrupción se invierte en política social, la pobreza bajaría sustancialmente.
Cree que el Poder Ejecutivo debe enviar un mensaje
claro a sus funcionarios de que el que robe va a la cárcel y aboga porque los
cargos públicos sean ocupados por gente competente. “Están trabajando pero hay
que asistir más y tienen que hacer más de lo que hacen. Todo lo que se roba, es
una inmoralidad que tengamos políticos que roban, no hay derecho, eso crispa.
Hay gente buena, honesta y honrada pero hay gente que no y no puede ser, esto
me escandaliza, los ladrones que roban y aprovechan cualquier circunstancia”.




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