Escrito por
La Redacción.
diciembre 25, 2015
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PUERTO PRÍNCIPE, HAITÍ.- La decisión de posponer la segunda
vuelta presidencial en Haití podría ayudar a que el principal candidato a las
elecciones pueda superar uno de sus mayores debilidades: la mayoría de los
votantes no saben quién es él.
En las últimas semanas, la televisión y la radio
haitiana han estado plagadas de publicidad política de Jovenel Moise, quién,
además, ha celebrado mítines y reuniones a lo largo y ancho del país. Los
usuarios de las redes sociales han sido bombardeados con anuncios de su campaña
y con imágenes del candidato, que aparece trabajando en una empresa exportadora
de banano o decorando su árbol de Navidad junto a su familia.
Sin embargo, pocos sienten que conocen a este recién
llegado a la política, un hombre de negocios que nunca se había postulado a un
cargo de elección popular hasta que fue elegido a dedo por el presidente
saliente, Michel Martelly, como candidato presidencial.
Por esa razón, muchos haitianos se sorprendieron de
que Moise terminara entre los candidatos punteros de 54 más que se disputaban
el paso a la segunda vuelta presidencial. Rápidamente, los opositores
denunciaron fraude perpetrado por el Consejo Electoral de Haití y la maquinaria
política de Martelly. Lo mismo hicieron una variada gama de grupos que
defienden derechos y observadores electorales locales.
“Parece que casi nadie sabía quién era Jovenel hasta
que, de repente, él era el principal candidato en Haití”, dijo la estudiante
universitaria Samantha Nesley Jean Louis debajo de una valla publicitaria de
Moise en Puerto Príncipe, donde muchos de sus carteles han sido derribados por
simpatizantes de la oposición.
Esta semana, el Consejo Electoral provisional de Haití
aplazó la segunda vuelta presidencial hasta el 27 de diciembre para permitir que
una comisión de cinco personas investigue las acusaciones de votaciones
múltiples y manipulación electoral. También debe hacer recomendaciones que
ayuden a salvaguardar la pulcritud de la segunda y final ronda electoral que
elige al primer mandatario del país.
Existe la posibilidad de que Moise resulte eliminado
después de la investigación de la comisión. Si no, este tiempo extra le puede
dar la oportunidad de responder a preocupaciones acerca de su candidatura en un
país profundamente dividido.
Los críticos ven su rápido ascenso a la fama con
sospecha al sugerir que Martelly está tratando de mantener una mano en el
gobierno después de que termine su mandato y utilizar a Moise como su
representante. Las caricaturas del periódico más grande de Haití dibujan al
candidato con pañales y chupete para retratar el que es un novato en la
política.
Moise, que ha descrito su ascenso político como un
“fenómeno”, tiene en su página de Twitter una foto suya con el presidente
Martelly, quien lo ha apoyado vigorosamente en mítines políticos. Su campaña se
negó a concederle una entrevista a The Associated Press en reiteradas
ocasiones.
Martelly ha desestimado las acusaciones de que lo que
busca es mover los hilos del poder detrás del trono cuando deje su cargo el
próximo siete de febrero.
“Estoy seguro de que como presidente, él que va a
tomar la iniciativa y las decisiones con base en su criterio”, dijo Martelly en
una entrevista esta semana con The Associated Press. Dijo que Moise es el
“candidato perfecto” para Haití.
“Él es el modelo que necesitamos para el nuevo Haití.
(Él tiene) el espíritu emprendedor que necesitamos para nuestra juventud, la
nueva dinámica que necesitamos para nuestra economía”, dijo el Presidente.
Al escoger a Moise, Martelly se salió del pesado mundo
político y de intrigas tan común de Haití. Antes de que iniciara la campaña
electoral se esperaba que el ex primer ministro, Laurent Lamothe, fuera el
candidato del partido oficialista, Tet Kale, pero fue descalificado.
Moise, de 47 años, puede ser un novato en la política
pero no es un desconocido en el mundo de los negocios de su país. Fue
Secretario General de la Cámara de Comercio del noreste de Haití. Su primer
emprendimiento fue una compañía de repuestos para automóviles en Port-de-Paix.
También creo una empresa de distribución de agua potable y un proyecto para
llevar energía renovable a varios pueblos.
En 2014 creo una compañía de banano llamada Agritrans
en asociación con el gobierno estatal en una finca de unas mil hectáreas (2.470
acres) al noreste de Haití, con un préstamo de seis millones de dólares
aprobados por el gobierno de Martelly. Con orgullo se refiere a sí mismo por su
apodo de campaña “Neg Bannann” u hombre banana en haitiano criollo.
Si Moise gana las elecciones, es casi seguro que su
legitimidad como presidente va a ser impugnada por facciones de la oposición y
otros sectores que han condenado el proceso electoral.
Pero también es fácil encontrar a ciudadanos haitianos
que les gusta el mensaje de Moise de ser autosuficientes en un país que depende
del extranjero para casi todo.
Un grupo de hombres en un barrio pobre de Puerto
Príncipe dijo que respaldaban a Moise porque pensaban que él y Tet Kale
ofrecían la mejor alternativa para la economía del país.
“La vieja clase política sólo le enseña a los jóvenes
a quemar llantas”, dijo el mecánico Joel Chicot, en referencia a una táctica
que se usa frecuentemente en las protestas. “Tet Kale ha hecho buenos cambios
para nuestro país y Jovenel es nuestro hombre”. Tras decir esto, varios de sus amigos
comenzaron a cantar en coro: “Neg Bannann”.
Peter Hakim, presidente emérito del Diálogo
Interamericano, organización que hace estudios sobre Latinoamérica con sede en
Washington, preguntó recientemente por qué la OEA y Estados Unidos, que
contribuyó con más de 30 millones de dólares para que se hicieran las
elecciones este año, no han emitido opinión alguna sobre las acusaciones de
fraude electoral en Haití, y que generaron un clima de tensión política en las
últimas semanas.
A principios de noviembre, la OEA dijo que los
resultados preliminares mostraban que Moise, con cerca del 33% de los votos,
concordaban con los conteos de sus observadores electorales. Pero ha guardado
silencio desde entonces.
“Con honestidad, no tengo ni idea de si Moise ganó la
primera vuelta, o no. Lo que está claro es que muchos haitianos, quizá la
mayoría, no se lo creyeron”, dijo Hakim.
Eduardo Gamarra, profesor de Ciencia Política de la
Florida International University en Miami, y que ha hecho varias encuestas en
Haití desde 2012, cree Moise es legítimamente el candidato que lleva la
delantera.
Gamarra, quien fue asesor de Lamothe, pero que ahora
no tiene relación alguna con el gobierno, dijo que las acusaciones de fraude se
derivan más de las ineficacias del proceso de votación y de la ineptitud del
Consejo Electoral.
“La realidad es que Haití es extraordinariamente
ineficiente cuando realiza elecciones”, dijo Gamarra.


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