Escrito por
La Redacción.
diciembre 25, 2015
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Madrid,España.- El Rey Felipe VI pidió este jueves a los partidos
políticos que actúen con sentido del deber y voluntad de entendimiento, al
servicio del interés general de los españoles, y garantizó la unidad de España
frente a rupturas de la ley e imposiciones de unos sobre otros.
Pocos días después de las elecciones generales, que
dibujan un escenario complejo para la formación de gobierno, Felipe VI recordó
que “la pluralidad política expresada en las urnas aporta sin duda visiones y
perspectivas diferentes; y conlleva una forma de ejercer la política basada en
el diálogo, la concertación y el compromiso”.
“Ahora, lo que nos debe
importar a todos, ante todo, es España y el interés general de los españoles”,
reafirmó el monarca en el segundo mensaje de Navidad de su reinado.
De las elecciones generales del pasado 20 de diciembre
salió un Parlamento muy fragmentado, con el gubernamental PP (centroderecha)
como ganador, pero sin mayoría suficiente, por lo que necesita el apoyo de
otros partidos para formar gobierno.
Otra particularidad es la presencia destacada de tres
partidos- además del tradicional socialista (PSOE), entraron en el Congreso dos
formaciones nuevas, Podemos (izquierda) y Ciudadanos (centro liberal).
“Los españoles nunca nos hemos rendido ante las dificultades, que han sido
grandes, y siempre las hemos vencido”, proclamó el monarca para reforzar sus
palabras de confianza en el futuro de España y recordó que “hace décadas, el
pueblo español decidió, de una vez por todas y para siempre, darse la mano y no
la espalda”.
Felipe de Borbón apeló así a la responsabilidad y a la
voluntad de entendimiento de los partidos, porque la nueva legislatura requiere
“asegurar y consolidar” lo ya logrado en las ultimas décadas. Pidió
también contar con “unas instituciones dinámicas” y sensibles a “las demandas
de rigor, rectitud e integridad que exigen los ciudadanos”.
La defensa de la Constitución de 1978 fue una de las
constantes de la alocución de Nochebuena del Rey, con un llamamiento a la
“serenidad” y “confianza en la unidad y continuidad de España”, frente a los
intentos de “ruptura de la ley” y de imponer una idea o un proyecto “sobre la
voluntad de los demás españoles”.
El pasado mes de septiembre el Parlamento regional de
Cataluña (noreste) aprobó una resolución para iniciar un proceso de
independencia respecto a España, anulada por el Tribunal Constitucional este
mes de diciembre. Sin aludir expresamente al desafío independentista
catalán, el jefe del Estado subrayó- “Vivimos tiempos en los que es más
necesario que nunca reconocernos en todo lo que nos une” y poner en valor “todo
lo que hemos construido juntos”.
España es “un gran Estado, cuya solidez se basa hoy en
unos mismos valores constitucionales” que “reconoce nuestra diversidad en el
autogobierno de nuestras nacionalidades y regiones”, argumentó el rey, antes de
instar a fortalecer la “cohesión nacional”.
Este país se configura como un Estado autonómico
descentralizado con diecisiete regiones o comunidades autónomas, algunas de las
cuales – Cataluña, País Vasco, Andalucía y Galicia – están consideradas como
“históricas” y tienen un nivel superior de competencias.
Felipe VI también recordó que la mejora de la economía
“es una prioridad para todos”, por lo que reclamó un “crecimiento económico
sostenido” que favorezca la creación de “empleo digno”, que “fortalezca los
servicios públicos esenciales, como la sanidad y la educación”, y que “permita
reducir las desigualdades, acentuadas por la dureza de la crisis”.
España ha vivido desde hace cinco años una fuerte de
crisis económica, que este año comenzó a remitir, si se hace caso a los
indicadores macroeconómicos, aunque persiste un desempleo que supera el 21 % de
la población, con una incidencia aún mayor en el caso de los jóvenes.
Entre los grandes desafíos internacionales, el rey
destacó el drama de los refugiados que huyen de la guerra en Oriente Medio y el
de los migrantes “acosados por la pobreza”, así como el terrorismo, punto en el
que expresó su “indignación y horror” ante atentados recientes como los de
París o Kabul.
Por primera vez desde la restauración de la monarquía
en 1975, el mensaje de Navidad del monarca fue grabado en el Palacio Real, en
el imponente Salón del Trono, y no como hasta ahora que se hacía en el Palacio
de la Zarzuela, la residencia oficial.


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