Escrito por
La Redacción.
noviembre 15, 2015
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SANTO DOMINGO.- A seis meses de las elecciones
generales para muchos observadores sigue siendo imperativo algún grado de
concertación en una oposición política dispersa y con pocos recursos, si en
realidad quieren enfrentar la inmensa maquinaria electoral que se monta para
empujar, con todos los poderes del Estado, la reelección del presidente Danilo
Medina.
Ya los opositores han proclamado cuatro candidaturas
presidenciales, pero todavía podrían alcanzar algún grado de concertación para
garantizarse por lo menos una mejor representación congresual y municipal y
apoyo en una eventual segunda vuelta a la que alcance mayor votación en la
primera.
Cuatro candidatos opositores. A medio año ya de las
elecciones presidenciales, la oposición política al Gobierno del presidente
Danilo Medina aparece dividida con cuatro candidaturas presidenciales y las
expectativas de unificación lanzadas hace año y medio cuando se propuso la
“Convergencia por un Mejor País”, se van diluyendo.
El primero en ser postulado fue Luis Abinader, cuando
en abril ganó la elección primaria del Partido Revolucionario Moderno (PRD). Ya
antes lo había proclamado el Partido Humanista Dominicano y luego el Frente
Amplio y Dominicanos por el Cambio. En septiembre Alianza País proclamó al
doctor Guillermo Moreno, y en octubre Alianza por la Democracia y el Partido
Revolucionario Social Demócrata escogieron a Minou Tavárez Mirabal y a Hatuey
de Camps, respectivamente.
Hasta ahora los demás candidatos a la presidencia son
el presidente Medina, proclamado por su Partido de la Liberación Dominicana
(PLD) y el Revolucionario Dominicano (PRD), y desde fines de mayo trata de
asegurarse también el apoyo del Reformista Social Cristiano (PRSC) en un
regateo público que no acaba de concluir, por lo que Federico Antún fue
proclamado candidato presidencial. Un séptimo aspirante es el discreto Juan
Cohén, escogido por el Partido Nacional de Voluntad Ciudadana.
Si finalmente Medina logra ser candidato de los tres
partidos tradicionales, tendrían el 80 por ciento del financiamiento estatal
que para el 2016 ascendería a unos 1,700 millones de pesos. Con 15 pequeños
partidos que se proyectan en el frente reeleccionista acapararían el 90 por
ciento, unos 1,530 millones, dejando a la oposición RD$170 millones y la cara
de Medina, aparecería 18 veces en una boleta que tendrá 26 cuadros de elección.
Una competencia desigual. La oposición se ha alentado en los
últimos meses por la división que sigue afectando al partido de Gobierno y las
dificultades para curar las heridas de la imposición casi total de candidatos y
cerrar acuerdo con el PRSC, más los escándalos y agravamiento de problemas que
le afectan. La percepción y algunas encuestas muestra declive, lógico en las
actuales circunstancias, de las preferencias por Medina, pero las ventajas del
usufructo del poder y el abuso que en el país le acompaña, le permitirán
superar las adversidades.
Hasta los más optimistas de la oposición aceptan que
será muy difícil desplazar la maquinaria de poder del PLD y aliados con su
candidato presidente promoviéndose con todo el poder del Estado y monopolizando
el financiamiento público. Más de seis meses después de ser candidato, Luis
Abinader todavía no despliega campaña publicitaria y su proyección ha estado en
sus propuestas y en un vigoroso equipo técnico-profesional.
Los cuatro partidos que lo postulan suman apenas 2.2
millones de pesos del financiamiento estatal de este año, que se duplicarían en
el 2016. En cambio el PRD recibe 18 millones mensuales este año, y el doble
desde enero, al igual que el PLD y el PRSC.
El financiamiento es mucho peor para las demás
candidaturas de oposición. sustentadas cada una por un solo partido reconocido.
Como su partido acaba de ser reconocido, será a partir de enero que Guillermo
Moreno recibirá financiamiento público, y le tocaría por mes alrededor de 1.2
millones de pesos, lo mismo que Hatuey de Camps y Minou Tavárez, cuyos partidos
han estado recibiendo este año 540 mil pesos mensuales.
Solo el PRM ha logrado hasta ahora una estructura
nacional, en un esfuerzo de año y medio, porque se llevó la mayor parte en la
división del PRD. Las otras tres opciones opositoras tendrán dificultades hasta
para completar y registrar en marzo sus candidatos congresuales y municipales,
y mucho más para colocar delegados en cada uno de los 15,986 colegios
electorales.
Todos hablan de unidad. Un observador extranjero preguntaba
por qué la oposición no logra unificarse, cuando todos hablan de la necesidad
de hacerlo, para enfrentar el acorazado de poder que representa la candidatura
reeleccionista. Desde antes de constituirse, el PRM ha promovido la
“Convergencia por un Mejor País”, a la que ha concurrido un decena de grupos,
incluyendo los cuatro partidos que sustentan a Abinader, pero no ha podido
concertar con los otros tres que llevan candidatos.
Moreno y Tavárez Mirabal han coincidido en la
conveniencia de la unidad, ambos enfatizando que tiene que darse sobre la base
de un programa, no una simple repartición de cargos, pero aunque tienen un
origen y posiciones políticas similares enla centroizquierda, no han logrado
unificarse ni ellos mismos.
En agosto el PRM les invitó a considerar sus
lineamientos básicos para un programa de gobierno, y no ha recibido respuesta.
Moreno insiste en una mesa de diálogo, más como
discurso que como esfuerzo concreto, quedando en pequeños núcleos de izquierda
que le apoyan.
Hatuey de Camps luce el más abierto a concertar y
mantiene conversaciones con Abinader. En el 2012 apoyó su candidatura
vicepresidencial con Hipólito Mejía para presidente, entonces por el PRD. Su
fuerza política se ha estancado en la medida en que él ha concentrado esfuerzo
en sobrevivir a las adversidades de salud. Esta vez tras ser proclamado
candidato se definió diciendo que “no soy puente roto, soy facilitador de las
unidad, por lo que mi candidatura no es un obstáculo a la misma”.
Para una segunda vuelta. La generalidad de los candidatos
dejan abierta la posibilidad de concertar en una eventual segunda vuelta, pero
aún manteniendo las candidaturas presidenciales, podrían comenzar a hacerlo
ahora en los niveles congresual y municipal, donde se elige en una sola
votación. Podrían así todos cosechar un mejor resultado y muchos electores les
agradecerían darle una oportunidad de por lo menos garantizarle mayor
equilibrio a la democracia dominicana.
En un escenario de bipolarización, los partidos
alternativos tendrían graves dificultades para alcanzar representación
congresual y ganar en municipios significativos.
La concertación desde ahora podría incluir la adopción
de un programa mínimo que aborde los problemas fundamentales, progresista pero
realista, de amplitud para convocar no solo a las clases medias, sino también a
los sectores populares, para una coyuntura nacional donde domina el
conservadurismo con franjas de frustración, indiferencia y desesperanza. Sobre
base programática podría conllevar el compromiso de apoyar en segunda vuelta al
candidato presidencial de oposición que quede en competencia.
Es obvio que son muchos los factores que dificultan la
unidad de la oposición, que para la generalidad de los analistas y observadores
y para muchos electores sigue siendo fundamental para afrontar las desventajas
competitivas. La concertación, aún limitada, desataría ilusiones competitivas,
aumentaría los aportes financieros a la oposición y generaría una nueva
perspectiva electoral. (Trabajo escrito por el destacado y
veterano periodista Juan Bolivar Díaz. Publicado en los periódicos Hoy y
Acento.com.do)


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