Escrito por
La Redacción.
noviembre 15, 2015
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Mientras, una
dominicana residente en Francia dice seentoir temor por sus derechos en París
tras atentados terroristas.
Francia, París.- Francia trataba de asumir, todo el
día sábado y este domingo, el dolor por los atentados del viernes del grupo
yihadista Estado Islámico (EI) en las inmediaciones del Estadio de Francia y en
un barrio de moda en la noche parisina, muy frecuentado por los jóvenes, a
pocas manzanas de la sede de la revista “Charlie Hebdo”, atacada el pasado
enero.
A diferencia del atentado contra ese semanario
satírico, centrado en periodistas que habían publicado caricaturas de Mahoma,
esta nueva masacre ha tenido como objetivo a la población en general y, dado el
momento -un viernes noche- y el lugar -algunas de las zonas más de moda para
salir o escuchar música- escogidos, a la juventud parisina en particular.
Los distritos X y XI de París, favoritos entre los
jóvenes por sus bares de ambiente bohemio y no especialmente caros frente a los
de otras zonas como el Barrio Latino o Saint-Germain, han sido los más
afectados en la catástrofe.
Y especialmente la mítica sala de conciertos Bataclan,
situada en un teatro construido en 1864, donde han muerto tiroteadas más de 80
de las 127 personas asesinadas en esta oleada de atentados y que ayer
permanecía protegida por un inmenso perímetro policial, rodeado a su vez de
gran cantidad de unidades móviles y periodistas de múltiples nacionalidades y
de curiosos y vecinos con gesto adusto.
“Oí tres ráfagas de tiros”, indicó Sheherazade,
francesa de origen tunecino que se encontraba en su casa, situada junto al
cordón policial, cuando comenzó el ataque en la sala.
“Los periodistas no tienen que decir que fueron los
islamistas, no lo son. Si fueran musulmanes, primero no matarían, y en segundo
lugar, matar a inocentes así un viernes… Son terroristas, criminales, en bandas
organizadas”, declaró, y aseguró que, como musulmana, forma parte de muchos
franceses de esa religión que están “totalmente en contra” del EI.
Cerca de uno de los portales de la zona se
concentraban velas y ramos de flores con notas en las que se podía leer “Para
los ángeles del rock”, en referencia a los fallecidos cuando varios de los
terroristas abrieron fuego en Bataclan contra los espectadores que habían ido a
escuchar al grupo estadounidense Eagles of Death Metal.
Entre los curiosos de pronto irrumpieron los acordes
de “Imagine”, de John Lennon, interpretados por un joven en un piano portátil
decorado con el símbolo de la paz que fue muy aplaudido por el público, que
alivió así en cierto modo la tensión y la emoción de las últimas horas. “La
violencia es inútil”, repetía el pianista en inglés.
El encargado de un café cercano en el que anoche se
refugiaron unas 40 personas insistió en que “no hay nada que contar, es gente
que ha perdido a sus amigos, sus familias”, dijo.
Para Ángel, un vecino peruano que vive muy cerca del
Bataclan, “no hay seguridad prácticamente ahora en París, por muy valientes que
queramos ser, es imposible. No tenemos la seguridad ni siquiera de ir a tomar
un café a un bar porque cualquiera puede pasar y disparar”. “Tenemos que ser
valientes, pero sobre todo hay que volver rápido a casa.
Plan bien coordinado
Divididos en tres equipos y pertrechados con un
material bélico similar, los siete terroristas suicidas que masacraron a 129
personas en una noche de pesadilla en París actuaron “muy coordinados” y a las
órdenes del Estado Islámico (EI).
Las primeras conclusiones presentadas por el fiscal de
París, François Molins, parecieron validar las acusaciones del presidente
francés, François Hollande, quien no había dudado por la mañana en calificar lo
sucedido como un “acto de guerra” del EI contra su país.
La cronología ofrecida por Molins en una esperada
declaración ante los medios asombra por la simultaneidad de las acciones.
Los seis diferentes ataques se llevaron a cabo en el
espacio de apenas unos minutos, los que transcurrieron entre las 21.20 hora
local (20.20 GMT) y las 21.53 hora local (20.53 GMT), cuando los terroristas
dispararon contra bares de una concurrida zona de la capital e hicieron detonar
sus cinturones de explosivos.
Solo se prolongó la toma de rehenes en la cercana sala
Bataclan, hasta más allá de la medianoche, cuando la policía lanzó su asalto
final.
El rastro de estos ataques dejó, según el último
balance provisional, al menos 129 muertos y 352 heridos, de los cuales 99
continúan muy graves.
Tren descarrilado
Mientras París se repone del ataque terrorista, el descarrilamiento de un tren de alta velocidad (TGV, en sus siglas en francés) en pruebas causó este sábado al menos diez muertos, entre ellos un menor, junto a la localidad de Eckwersheim, en el este de Francia, confirmó la Prefectura del Bajo Rin. A bordo del tren iban 49 personas, entre técnicos de la compañía pública.
Mientras París se repone del ataque terrorista, el descarrilamiento de un tren de alta velocidad (TGV, en sus siglas en francés) en pruebas causó este sábado al menos diez muertos, entre ellos un menor, junto a la localidad de Eckwersheim, en el este de Francia, confirmó la Prefectura del Bajo Rin. A bordo del tren iban 49 personas, entre técnicos de la compañía pública.
Dominicana siente temor por
sus derechos
Por otro lado, la dominicana Dorikas Santana, residente en París dijo
a la prensa internacional sentirse atemorizada por ser inmigrante en este país
a raíz de la situación de terror que ha vivido la ciudad tras los atentados
terroristas la noche del viernes.
“Es doloroso sobre todo para los inmigrantes como
nosotros, cuya situación se ve empeorada, ya que quizás se van a violar muchos
derechos y acabaremos pagando justos como pecadores”, comentó Dorikas Santana.
El horror vivido este fin de semana en París se sigue
respirando en las calles, tras el asalto a una de las zonas de fiesta más
concurridas en las proximidades de la plaza Republique y bastante cerca de la
redacción del semanario satírico “Charlie Hebdo”, blanco de otro ataque
terrorista el pasado enero.
Tristeza era lo que se reflejaba en los rostros de las
pocas personas que viajaban en los vagones de metro de una ciudad en estado de
shock.
Excepcionalmente, la Torre Eiffel, icono de la capital
francesa, se encontraba cerrada y los escasos turistas merodeaban por la zona,
desubicados.
“Teníamos planeado este viaje desde hace tiempo y ayer
al oír las noticias pensamos que nuestro avión no saldría (...) Al final
llegamos y vemos que es una ciudad fantasma”, comenta Minerva
Fernández, una turista española.
Entre policías y militares, se podía contar las
personas que deambulaban por la Plaza del Trocadero, y en las inmediaciones de
la Torre había algunos autobuses vacíos aparcados, “lo nunca visto”, según los
vendedores callejeros.



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