Escrito por
La Redacción.
noviembre 28, 2015
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LOS LARGOS TAPONES ESTUVIERON A LA ORDEN DEL DÍA EN TODO EL DISTRITO NACIONAL.
Santo
Domingo.- El “Viernes Negro”
logró congestionar las principales tiendas y negocios de múltiples
características, convirtiendo la capital dominicana en un solo tapón que se
extendió más allá de las siete de la noche en muchos tramos de la ciudad.
Hombres, mujeres, niños y niñas, familias completas
acudieron a una especie de cita ya tradicional con el comercio de rebajas del
“Black Friday”, lo que según muchos entendidos constituye una costumbre comercial
que es factor determinante para dinamizar la economía, por los volúmenes de
ventas que se registran.
Las grandes tiendas fueron abarrotadas desde el jueves
pasado por clientes atraídos por las rebajas sustanciales exhibidas en las
ofertas de precios de electrodomésticos y ajuares para el hogar.
Electrodomésticos, entre ellos juegos de comedor,
estufas, neveras, acondicionadores de aire, televisores modernos del tipo
plasma; combos computacionales, impresoras, fueron de los artículos de mayor
demanda según se constató en un recorrido.
En las Tiendas Corripio y Plaza Lama el tránsito de
clientes que abarrotó las instalaciones era incontenible. Para Eudis Collado,
de Tiendas Corripio, este año las expectativas de asistencia y de ventas
superaban las del año anterior, aunque no se había determinado un monto que
expresara los resultados de los 2 días de tradición comercial de origen
estadounidense, que se ha enraizado entre los comerciantes del país, con buena
receptividad de parte de los clientes.
En La Sirena de Multicentro Churchill, hubo una
novedad: a la jornada de compras y ofertas especiales le llaman Viernes
Amarillo, en franca alusión al color característico de ese importante centro
comercial.
Desde las horas tempranas de la tarde, la avenida
México con Duarte presentó un gran tapón que se extendía más allá del Club San
Carlos, al igual que daban acceso a la 27 de Febrero. La John F. Kennedy
aligeró pasadas las siete de la noche, pero en los puntos que convergían en los
alrededores de Plaza Lama, la labor de los agentes de la AMET fue profunda
tanto para los tapones externos como para los cientos y cientos de vehículos de
todo tipo que no encontraron parqueos en ese establecimiento.
“Nosotros aprovechamos estas ofertas para comprar
adquirir artículos, vamos ahorrando desde dos o tres meses antes, esperando que
llegue este día”, dijo Manuel Bencosme, un cliente de Plaza Lama.
Y como nunca falta quien critique las cosas del
sistema, Juan Evaristo Toledano, quien esperaba un taxi en una de las tiendas
visitadas, dijo que acudía a comprar algunos artículos que hacían falta en su
casa, para satisfacer a su esposa, porque él todavía no creía mucho en que
había rebajas muy fuertes como anunciaban las promociones del Viernes Negro.



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