Escrito por
La Redacción.
octubre 09, 2015
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Francis Lorenzo se declara “no culpable”; se le acusa
de ser intermediario en pago de sobornos.
SANTO
DOMINGO.- El caso del
suspendido embajador alterno de la República Dominicana ante la Misión
Permanente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Francis Lorenzo,
acusado de ser intermediario para la gestión de sobornos a un expresidente de
la Asamblea General de esa institución, también destaca la transferencia de
US$30 mil al mes a una compañía -no identificada- localizada en el país, cuyo
gerente general es un hermano suyo.
Así lo establece el expediente que contiene la
acusación contra él y cinco personas más, incluido John W. Ashe, expresidente
de la Asamblea General de la ONU, a quien Lorenzo habría servido de
intermediario ante el empresario chino Ng Lap Seng para el pago de sobornos con
el fin de la promoción de inversiones en Antigua y Barbuda y en un centro de
conferencias de la ONU en Macao.
Lorenzo se declaró “no culpable” al ser instruido
formalmente de los cargos que se le imputan. Su representante legal, Brian
Bieber, le dijo al juez que su cliente ha mantenido una conducta impecable,
tanto en su ejercicio oficial como en el sector privado, y “no es un criminal”,
por lo que pidió su liberación bajo fianza.
El diplomático dominicano fue designado presidente
honorario de la Fundación South South News -creada por Ng en 2009-, con un
salario mensual de US$20 mil. En septiembre de 2013, dicha entidad reconoció a
la Primera Dama Cándida Montilla de Medina y a los primeros ministros de
Bangladesh, y Saint Kitts y Nevis, por el trabajo de cada uno a beneficio de
las personas con discapacidad.
El expediente del caso, presentado el 5 de octubre por
el Buró Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés) ante el
Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, indica que el expresidente de
la Asamblea General de la ONU recibió US$810 mil durante 2013, de los que US$25
mil provinieron de la fundación que preside Lorenzo.
En septiembre de 2013, Ashe, un exembajador de Antigua
y Barbuda en la ONU, asumió la presidencia de la 68 Asamblea General de las
Naciones Unidas, posición en la que duró un año. Está acusado de aceptar más de
US$1 millón en sobornos, y enfrenta cargos de fraude fiscal.
Se alega que el exfuncionaro, de 61 años, usó sus
influencias para respaldar un centro de conferencias auspiciado por la ONU que
Ng esperaba construir como su legado en Macao, una región administrativa de la
costa sur de China.
Secretario de la ONU ordena
investigación
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ordenó
ayer una investigación interna sobre las relaciones de la organización con dos
fundaciones involucradas en el escándalo de corrupción.
Ban, según anunció su portavoz, ha encargado la
auditoría a la Oficina de Servicios de Supervisión Interna (OIOS, por sus
siglas en inglés).
La OIOS se encargará de revisar la “interacción” de la
ONU con la Global Sustainability Foundation y el Sun Kian Ip Group, dos
entidades vinculadas al empresario Ng Lap Seng. Según el portavoz de Ban,
Stéphane Dujarric, entre otras cosas la investigación estudiará el uso de
fondos recibidos de esas fundaciones.
Por ahora hay constancia, al menos, de que Sun Kian Ip
Group dio US$1.5 millones a la Oficina de las Naciones Unidas para la
Cooperación Sur-Sur, que está analizando a profundidad a qué se destinó.
Alegados gastos y evasión
El expediente cita que Ashe no informó plenamente ante
la institución recaudatoria de unos US$1.2 millones en ingresos entre 2013 y
2014.
Basándose en registros bancarios, en ese tiempo él y su esposa hicieron
gastos de US$59 mil en ropa en una tienda de Hong Kong, US$69 mil en una
membresía de un club en Carolina del Sur, US$54 mil en dos relojes Rolex, US$40
mil por el arrendamiento de un BMW X5 y US$5 mil en tiendas Gucci.
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