Escrito por
La Redacción.
agosto 06, 2015
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En una inaceptable opinión editorial, el periódico Nuevo Herald, que se edita en Miami, Florida, critica la política migratoria de la República Dominicana, especialmente en lo concerniente a la situación que enfrentan los ciudadanos haitianos que no han podido completar la documentación para esclarecer su estatus en nuestro país.
Este editorial, de fecha 4 de agosto de 2015, no es el primero de este periódico con iguales criterios, pues el 22 de junio pasado, también opinó de manera similar, pero a título de advertencia. Esta vez la crítica a la política migratoria dominicana es más intolerable y esto no se puede, ni se debe aceptar.
A continuación la opinión editorial de “Nuevo Herald”. Siguen las intromisiones. Sea usted el jurado amigo lector.
EN NUESTRA OPINIÓN: República Dominicana tiene la solución al drama
haitiano
Enfrentados
a un escándalo internacional, la República Dominicana no ha llevado a cabo sus
amenazas de expulsar a varios cientos de miles de trabajadores haitianos del
país, pero la amenaza aún no cesa y la crisis está lejos de acabarse.
La semana
pasada la Organización de Estados Americanos publicó un reporte elaborado con
un lenguaje conciliatorio donde se refiere al caos que se vive a lo largo de
las 230 millas de frontera que comparten los dos países en la isla de La
Española como “las presentes dificultades” – el clásico lingo diplomático para
la catástrofe que ha caído sobre cientos de miles de nacionales haitianos que
viven en suelo dominicano.
Sus
problemas comenzaron en el 2013 cuando una corte dominicana sumariamente retiró
la ciudadanía a los haitianos nacidos en la República Dominicana; haciendo la
acción retroactiva hasta 1929. Esto convirtió a unos 450,000 haitianos – nadie
sabe exactamente cuantos son – en desterrados y ha comenzado una estampida
hacia la frontera por parte de muchos que temen ser deportados por la fuerza.
La OEA
sugiere que los dos países se comprometan a sostener un “diálogo” que pueda
producir una solución que funcione. Ofreció mediar en la disputa y sugirió un
tipo de proceso que ayude a los desplazados “que permita el transporte de
personas entre los dos países”.
Aunque el
comunicado de la OEA evitó señalar a ninguna de las partes, el gobierno
dominicano lo rechazó. En su respuesta a la OEA, el gobierno declaró que “No
existe al momento un conflicto entre las dos naciones como para necesitar dicha
mediación” — una absurda negación de la realidad — y además expresó que el
diálogo “puede ser restaurado tan pronto como el gobierno haitiano cese con su
actitud de desacreditar a la República Dominicana, como una manera de evadir su
responsabilidad con el pueblo de Haití”.
Aunque
pareciera que el gobierno se ha echado para atrás (por ahora) en cuanto a las
deportaciones masivas, las vidas de los descendientes de haitianos que viven en
suelo dominicano has sido volteadas.
La primera
respuesta del gobierno ante la indignación internacional fue la de permitir que
los niños de ascendencia haitiana nacidos en República Dominicana solicitaran
la ciudadanía, y entonces darle la oportunidad a otros nacionales haitianos de
inscribirse en un programa de legalización. Pero el proceso burocrático que ha
generado está plagado de errores, retrasos y confusión. Muchos simplemente no
pudieron obtener los documentos requeridos o simplemente se perdieron en el ir
y venir.
La amenaza
de deportaciones masivas ha bajado, quizás gracias a una diplomacia de bajo
perfil por parte de Estados Unidos y otros países de la región. Pero
incontables miles de nacionales haitianos aún están en el limbo y con el
comienzo de clases aproximándose, muchos niños no saben si serán admitidos en
las escuelas públicas.
La solución
es que el gobierno dominicano aclare que no habrá expulsiones en masa, y que
los nacionales haitianos puedan obtener sus documentos necesarios y que puedan
regresar a vivir sus vidas en paz en el único país que ha sido su hogar.
Un
manifestante grita "no al racismo" durante una protesta en contra de
las deportaciones de haitianos desde República Dominicana, el 21 de julio en
Puerto Príncipe, Haití. Con esta imagen y esta leyenda el referido
periódico difunde sus críticas a la política migratoria de la República Dominicana.
¡Son unos cara dura!



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