Escrito por
La Redacción.
junio 17, 2015
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Por Vianelo Perdomo Batista
El presidente
Danilo Medina proclamó la noche de este miércoles que con la reforma a la Constitución
de la República y su eventual repostulación y reelección en el cargo, se
comenzará a vivir “el nuevo sueño dominicano”.
“Más que nunca podemos transformar nuestro país real,
en aquel país de los sueños de nuestros abuelos y nuestros padres. Un
país en el que vamos a ser cada vez más fuertes y más felices, junto a nuestros
hijos y nuestros nietos”, dijo el presidente Medina al pronunciar un discurso
de nueve páginas transmitido por una cadena de más de 400 medios de
comunicación.
Aunque muchos sectores
esperaban que el presidente Medina tocaría temas como la migración, el
plan de regularización cuyo plazo venció precisamente en el momento en que
pronunciada su discurso y otros temas de interés general, en su alocución al
país el mandatario solo tocó lo relativo a
la reforma constitucional y la reelección presidencial, aunque sobre la
reelección manifestó que se referirá más ampliamente próximamente.
El licenciado
Medina resaltó el respaldo recibido por los partidos Revolucionario Dominicano
(PRD), Reformista Social Cristiano (PRSC) y los aliados del Bloque Progresista,
mientras se debatía la reforma constitucional.
Afirmó que
acompañó “con cuidado y con cautela” el debate y el envío de la enmienda
constitucional sobre la reelección presidencial.
El presidente Medina
cree que dos períodos consecutivos y nunca jamás es la mejor manera para
promover la alternabilidad e incentivar el relevo generacional.
A CONTINUACIÓN EL TEXTO ÍNTEGRO DEL DISCURSO
PRONUNCIADO POR EL PRESIDENTE DANILO MEDINA EL MIÉRCOES, 17 DE JUNIO DE 2015:
Dominicanos
En los últimos tiempos, nuestro país ha tenido el
privilegio de vivir importantes avances económicos, sociales e institucionales.
Es sobre estos avances, -y sobre lo que eso significa
para nuestro futuro- que me gustaría hablar con ustedes esta noche.
Junto a cada uno de ustedes, he tenido la felicidad de
conducir un gobierno que viene rompiendo muchas barreras históricas.
Un gobierno que, gracias a Dios, está teniendo éxito
en sus principales áreas, incluso en un momento en que muchos países atraviesan
graves dificultades.
Hemos conseguido excelentes resultados en dos sectores
clave de la vida de cualquier país: el área económica y el área social.
En la economía, estamos logrando tasas de crecimiento
y nivel de empleo por encima de las medias históricas nacionales y regionales.
En lo social, estamos consiguiendo una mejoría
constante en la vida de la población, con la disminución de los niveles de
pobreza, desnutrición y desigualdad.
Además de importantes avances en la calidad de la
educación, la salud y de otros servicios esenciales.
No me sorprende, por tanto, que en este ambiente de
avances económicos y sociales, se haya abierto un debate muy positivo para
nuestro avance institucional y perfeccionamiento democrático.
Un debate que toda la nación acompañó con gran
participación y que, finalmente, hizo repercutir en el seno del Congreso
Nacional, la voluntad abrumadora de la mayoría de nuestro pueblo.
Me refiero a la decisión libre y soberana del Congreso
Nacional de reformar nuestra Constitución para que, a partir de ahora,
cualquier presidente pueda disputar una reelección y, si fuera la voluntad del
pueblo, dar continuidad a su trabajo de gobierno, consolidando las conquistas
colectivas.
Una vez más, podemos decir con satisfacción que ha
primado la democracia, la institucionalidad y el consenso. Hemos asistido a un
proceso ordenado y apegado a las leyes que nos rigen.
Si hablamos de legitimidad, vale la pena señalar que
el nuevo texto constitucional ha sido aprobado masivamente por las principales
fuerzas políticas del país. Las mismas que sumaron, en los últimos comicios, el
98% de los votos del pueblo dominicano.
En nombre del pueblo dominicano, quiero agradecer a
todos los partidos por la forma ordenada y democrática en que encaminaron este
proceso de reforma.
Pero quiero hacer énfasis en dirigir un
reconocimiento especial a todos los compañeros del Partido de la
Liberación Dominicana, porque nuestro partido ha mostrado, una vez más, que
está a la altura de la Historia y que cuenta con el liderazgo político capaz de
dirigir los destinos del país.
Extendemos también este reconocimiento al liderazgo
del Partido Revolucionario Dominicano, Partido Reformista Social
Cristiano y otras fuerzas aliadas por el apoyo que brindaron a esta
reforma.
Reconocemos también a los Senadores y Diputados de la
República, que fueron los responsables de la ejecución de la misma.
Esta reforma es un paso adelante en la madurez de
nuestro Estado Democrático de Derecho, además de una demostración contundente
de la capacidad de nuestras fuerzas políticas de dar respuesta a las
necesidades del pueblo soberano.
A partir de ahora, nuestra democracia se regirá por el
modelo que ha demostrado ya su buen funcionamiento en buena parte de las
democracias del mundo: Ocho años y nunca más.
Es decir, que un Presidente solo podrá ser reelegido
una vez, y luego no podrá postularse más.
De esta forma, daremos oportunidad tanto a que los
gobernantes apliquen realmente su programa de gobierno, como a que surjan los
necesarios relevos generacionales y los liderazgos alternativos.
Me siento honrado, feliz y confiado de estar en la
presidencia en el momento en que las fuerzas vivas de nuestra nación decidieron
promover este cambio, que nos iguala a las mayores democracias del mundo.
Esto también aumenta el peso de mi responsabilidad de
actuar en el próximo proceso electoral de la forma más equilibrada, justa,
honesta y transparente posible.
Y, en el caso de que sea la voluntad de mi partido
postularme como candidato y la decisión del pueblo elegirme, yo podré concurrir
a otro mandato presidencial.
Señoras y Señores;
Acompañé con cuidado y cautela el debate y el envío de
la enmienda constitucional sobre la reelección.
Siempre que fui consultado por compañeros del partido
o por representantes de la sociedad civil, mantuve una posición equilibrada e
imparcial.
En ningún momento estimulé o aceleré el proceso. Al
contrario, me mantuve siempre con cautela y redoblada atención.
Pero si no estuvo en mí estimular este proceso,
tampoco estuvo en mi frenarlo, ya que brotaba de un deseo popular profundo.
Era eso lo que veíamos reflejado en las encuestas, era
eso lo que oíamos en las calles, era eso lo que yo escuchaba de representantes
de todos los sectores de la sociedad: empresarios, trabajadores, académicos,
intelectuales, artistas y políticos, mujeres, jóvenes, ancianos y líderes
religiosos.
Fue en ese momento cuando concordé en que este tema
fuera, en primer lugar, examinado en el ámbito de mi partido y, si obtenía una
buena acogida, se enviara a la institución que tiene el poder de modificar la
Constitución; me refiero al Congreso Nacional.
Una Constitución es la carta magna y el estatuto
sagrado de un pueblo.
Contiene cláusulas rígidas pero, como cualquier obra
del hombre, posee partes que pueden ser perfeccionadas con el paso del tiempo.
Ese era el caso, sin duda, de la reelección de un
presidente.
La reelección existe en prácticamente todas las
sociedades políticamente desarrolladas.
Sea en los regímenes presidenciales, con la reelección
limitada de los gobernantes, o en el parlamentarismo, con la reelección casi
ilimitada de los líderes partidarios, siempre que obtengan la mayoría
congresual.
La reelección es vedada, como una especie de
salvaguarda, casi únicamente en países que no tienen instituciones fuertes y
que viven aún sobre el trauma de las dictaduras.
La República Dominicana es, hoy, un país de
instituciones en franco proceso de fortalecimiento, con equilibrio político y,
desde hace mucho, libre del trauma y de la sombra tenebrosa de la dictadura.
Para nosotros, por tanto, la reelección en lugar de
significar un retroceso institucional es un avance y un perfeccionamiento
democrático.
Se equivocan también los que dicen que introducir la
reelección es beneficiar al gobernante de turno.
En realidad, es beneficiar al país, porque puede
aprovechar, aún más, los resultados de un gobierno que lo esté haciendo bien.
La reelección, en contrapartida, permite también que
el pueblo castigue a los malos gobernantes y se libre de los efectos maléficos
de una mala gestión.
La reelección no significa la victoria automática de
quien está en el poder, al contrario, es siempre un riesgo para quien gobierna.
El pueblo es sabio y siempre juzga con rigidez a
quienes están conduciendo su destino.
El pueblo también está cada vez más atento en la
defensa de las instituciones democráticas.
El pueblo defiende su Constitución porque sabe que es
defendido por ella.
El pueblo utiliza la Constitución como arma de defensa
personal y de paz social.
La preserva y la venera como fuente esencial de
defensa de los intereses colectivos y de la fuerza de la ciudadanía.
Por eso, cuando el pueblo percibe que puede cambiar
para mejor la Constitución, lo hace sin miedo y sin recelo.
Sin necesidad de órdenes ni de consejos.
Lo hace buscando lo mejor para su presente y para su
futuro.
Dominicanas y dominicanos;
Quiero recordar que en 2009, en el seno de la sociedad
dominicana, se produjo una consulta nacional en la que la mayoría de la
población se mostró a favor del modelo de dos periodos consecutivos y nunca
más.
Esa misma discusión se llevó al seno del PLD, y en esa
ocasión yo defendí la voluntad de la mayoría del pueblo dominicano de dos
períodos consecutivos y nunca más. En ese momento, sin embargo, nuestra
posición fue derrotada por 20 votos a 5.
En esa consulta, en el seno de la sociedad dominicana,
solo el 16.7% por ciento votó a favor del modelo que ahora se eliminó, un 13.5%
a favor de la reelección indefinida y un amplio 57.94% defendió el modelo que
ahora se ha restablecido, es decir, dos períodos consecutivos y nunca más.
Es cierto que, en varias ocasiones, no acepté discutir
la posibilidad de mi reelección.
Pero es igual de cierto que he dicho muchas veces, a
lo largo de mi vida, que mi mayor compromiso es tener siempre el oído en el
corazón del pueblo.
El fuerte deseo popular a favor de la enmienda para la
reelección me ayudó a superar este dilema y a retomar la posición que
defendí en el año 2009, en el seno del Comité Político del PLD.
No lo hice movido por la vanidad, ni el deseo de
poder.
Lo hice porque me convencí de que el instrumento de la
reelección sería, de hecho, un avance institucional perenne para nuestro
país – y no una mera circunstancia para beneficiar a un gobernante.
Cambié mi posición sobre este tema, pero no mi
convicción democrática de nunca colocar mis deseos personales o partidarios por
encima de los intereses colectivos.
Además, al apoyar la enmienda de la reelección también
estaba tomando la decisión de cerrar mi carrera política, porque está
sobreentendido que, después de estos cuatro años adicionales, si el pueblo me
premia con su voto, en mayo de 2016, no podré ser candidato nuevamente a la
Presidencia de la República.
El modelo que dejamos atrás me hubiera permitido
postularme indefinidamente en periodos alternos, pero estoy convencido de que
esta reforma es lo que quieren los dominicanos y lo mejor para el país.
Siempre he sido un demócrata convencido y siempre he
conducido mi vida política buscando la paz, la justicia y el equilibrio.
Y esos sentimientos guiaron mi decisión.
Pueblo dominicano,
Una vez más, mi destino político está en las manos de
ustedes.
Si tengo el respaldo firme de mi partido y el apoyo de
la mayoría de los dominicanos, podré concurrir a un nuevo mandato presidencial.
Haré ese anuncio en el momento oportuno.
Hoy, lo que quiero anunciar, es mi disposición
redoblada de continuar luchando por más cambios –profundos y positivos- a favor
de nuestro país.
No dudaré, en ningún momento, en continuar
haciendo lo que sea necesario para que nuestro gobierno tenga cada vez más
eficiencia y sea cada vez más transparente.
Cuanto más estemos al lado de la ley y de la justicia
social, más rápido y más profundo será el cambio.
Cuanto más estemos al lado de la institucionalidad, de
la democracia y de la transparencia, más rápido y profundo será el cambio.
Cuanto más estemos al lado de la solidaridad, de la
protección a los más débiles y del Estado del Bienestar, más rápido y profundo
será el cambio.
Cuanto más estemos al lado del desarrollo y de la
innovación, más rápido y más profundo será el cambio.
Porque todo ocurre más rápido cuando estamos del lado
de la historia, cuando no nos desviamos del rumbo correcto.
Señoras y Señores;
Lo que me atrae, en la hipótesis de que fuera
reelegido, es la posibilidad de profundizar los cambios que estamos haciendo en
nuestro país.
Podríamos tener ante nosotros cuatro años más
que nos permitirían consolidar la transformación educativa que ya está en
marcha y asegurarnos de que sea irreversible.
Cuatro años más para profundizar la reforma que ya
avanza en nuestro sistema de salud, que llevará atención gratuita y de calidad
a todo aquel que la necesite.
Cuatro años más para seguir incorporando a más
personas a la seguridad social.
Cuatro años más para seguir apoyando a nuestros
productores y trabajando de la mano con los empresarios de todos los tamaños,
para generar más empleo e ingresos que nunca para nuestra gente.
Cuatro años más para apostar cada vez más por nuestro
turismo, hasta alcanzar la meta que nos hemos trazado de llegar a los 10
millones de visitantes.
Cuatro años más para continuar recorriendo los campos
del país con nuestras visitas sorpresa, hasta que no quede un solo rincón al
que no hayamos llegado para apoyar a nuestra gente.
Cuatro años más para que banca solidaria siga llevando
el derecho al crédito a todos nuestros emprendedores, estén donde estén.
Cuatro años más, que nos darían la oportunidad de ver
los frutos de las iniciativas que ya hemos iniciado para llevar solución
al problema eléctrico, de una vez por todas.
Cuatro años más para que el 911 siga expandiéndose por
el territorio nacional y para que la seguridad llegue a todos los rincones del
país.
Cuatro años más para seguir construyendo las
infraestructuras que requiere el desarrollo productivo del país.
Cuatro años más para mantener la estabilidad
macroeconómica con baja inflación que ha permitido el crecimiento de nuestra
economía.
En definitiva, tendríamos cuatro años más para
garantizar que nada ni nadie pueda dar marcha atrás a todo lo que conquistamos
juntos!
Queridos Compatriotas;
En estos tres años hemos logrado lo que muchos creían
imposible.
Recuerdo que, cuando llegamos al gobierno en medio de
una grave crisis económica internacional, muchos pensaban que apenas
conseguiríamos sobrevivir en ese ambiente hostil.
Sin embargo, trabajando juntos, hemos avanzado como
nunca antes.
En medio de uno de los contextos internacionales más
difíciles, logramos un dinamismo económico cercano al de China, con un
crecimiento mayor al 7%.
Las inversiones, que se redujeron en la mayor parte de
los países de la región, continúan llegando a la República Dominicana.
Estamos cumpliendo y superando nuestra meta de crear
100,000 empleos al año.
Sentamos las bases de un nuevo modelo de desarrollo,
con más justicia social y menos desigualdad.
Y, lo más importante, hemos conseguido sacar de la
pobreza a más de medio millón de dominicanos y dominicanas.
En definitiva, tomamos con firmeza las riendas del
país y lo estamos dirigiendo rumbo a la prosperidad y el progreso.
Y, si hemos sido capaces de hacer todo esto en las
peores circunstancias, les invito a soñar lo que seremos capaces de lograr en
el futuro próximo!!
Dominicanos y dominicanas;
Más que nunca es hora de soñar y de hacer.
A lo largo de su historia, la República Dominicana
enfrentó muchos desafíos.
Sin embargo, ahora, más que nunca, creamos las
condiciones para transformar los desafíos en victorias, y para transformar las
victorias en beneficios generales para nuestro pueblo.
Ya no es un sueño distante, por ejemplo, acabar con la
pobreza absoluta y superar el analfabetismo en todo nuestro territorio.
Es una meta posible y realizable. En poco
tiempo, la República Dominicana lo conseguirá!
Ya no es un sueño distante consolidarnos como la
economía más sólida y sostenible de la región.
En poco tiempo, la República Dominicana lo
logrará!
Ya no es un sueño distante que tengamos un sistema
educativo de gran calidad, capaz de preparar a nuestros jóvenes para todos los
desafíos del mundo moderno.
En poco tiempo, la República Dominicana lo
conseguirá.
Ya no es un sueño distante que seremos el más
completo, más rentable y más buscado destino turístico del Caribe.
En poco tiempo, la República Dominicana lo
conseguirá.
Ya no es un sueño distante que logremos un gran salto
productivo y tecnológico en nuestra agricultura y ganadería.
Y también, en poco tiempo, la República
Dominicana lo conseguirá.
En suma, más que nunca, es posible transformarnos en
un país con uno de los mayores índices de desarrollo y con uno de los menores
índices de desigualdad de toda la comunidad latinoamericana y caribeña.
Más que nunca, podemos tener orgullo de la tierra en
que nacimos!
Más que nunca podemos tener autoestima y esperanza!
Más que nunca podemos transformar nuestros sueños en
realidad.
Más que nunca podemos transformar nuestro país real,
en aquel país de los sueños de nuestros abuelos y nuestros padres. Un
país en el que vamos a ser cada vez más fuertes y más felices, junto a nuestros
hijos y nuestros nietos.
Vivamos el nuevo sueño dominicano!
Viva la República Dominicana!
Que Dios nos bendiga a todos!
Muchas Gracias y buenas noches.



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